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Esta entrada está inspirada en una pregunta que me hizo hace unos meses una suscriptora por correo y la pregunta decía así:

“¿cómo encontrar un trabajo donde te respeten, te valoren, te guíen y te sientas productiva?”

Me pareció tan interesante que le dije a esta suscriptora: “me guardo la pregunta y la responderé en la Newsletter para beneficiarte a ti con la respuesta, pero a muchos profesionales que seguramente compartan esta sensación y sentimiento”.

¿por qué me parece interesante la pregunta?

Porque detrás de este tipo de pregunta siempre existe un sentimiento de desvalorización, sensación de baja autoestima para aquellos que se toman a modo personal “la empresa no me valora” y yo te pregunto: ¿Quién no te valora? ¿la empresa o tú?.

Ya sabes que he trabajado mucho tiempo en Recursos Humanos haciendo selección y retención del talento y las entrevistas de ambas áreas tenían un denominador común: muchos profesionales cambian de trabajo porque no se sienten valorados en sus empresas actuales, por lo tanto, aquellas personas que toman la iniciativa de cambiar de trabajo porque sienten que sus capacidades y su valor diferencial no son tenidos en cuenta, buscan otra oportunidad profesional en donde sentirse realizados. Sinceramente no hay más que hacer. Estas personas internamente se valoran así mismo y por eso buscan otras opciones.

Y te pregunto: ¿es una responsabilidad de las empresas que sus empleados se sientan valorados? Si en parte, sí, pero hay muchas que no tienen políticas adecuadas para ello o con Directores con cero (0) de inteligencia emocional.

Y los profesionales con baja autoestima lo sufren porque lo viven a modo personal.

Mucho se habla de la autoestima, hay libros, revistas, artículos y un sin fin de material en internet que hablan de ella y millones de personas que sufren de  baja autoestima en el trabajo,de hecho esta entrada de blog va dirigida a quienes se sienten con autoestima baja, porque las personas con autoestima alta. ¿para que lo van a leer?.

De todas las definiciones que se puedes encontrar del concepto autoestima, me quedo con la siguiente: La autoestima es el conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y de comportarnos, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter.

Ahora bien…¿Qué es lo que determina que tu tengas baja autoestima y tu compañera de trabajo no? ¿Por qué siempre te sientes el último orejón del tarro? es lo que seguramente te estarás preguntando.

Para dar respuesta a ello, te contaré la teoría de Eric Berne, fundador del Análisis Transaccional y desarrollaré brevemente el concepto que “Caricias”.

Eric Berne definió a las Caricias como “Estímulos sociales dirigidos de un ser vivo a otro, que reconocen la existencia de éste”.

Evidentemente cuando hablamos de seres vivos nos referimos también a los animales y vegetales, pero en este caso solo nos focalizaremos en los seres humanos que es el campo que nos interesa analizar.

Cuando hablamos de estímulos sociales, hay que entender como tal desde un saludo, un beso, un gesto, un abrazo, una mirada, una caricia con amor hasta el rechazo con la mirada, un cachetazo, una mirada inquisidora, un empujón, una buena paliza. Es decir, que existen caricias positivas que alimentan y enriquecen nuestra autoestima y caricias negativas que la empobrecen como puede ser la mirada descalificadora de una madre, el rechazo continuo de los otros por nuestra forma de ser, el Ser Humano busca indiscriminadamente, el reconocimiento de su existencia, la confirmación de que existe, sin este reconocimiento el ser humano muere. Es por ello, que muchas veces aceptamos la descalificación, el desprecio de los otros, para de alguna manera confirmar nuestra existencia.

Es difícil hoy en día y en el transcurrir de los tiempo encontrar niños/niñas con una  buena autoestima, ya que solo el 10% de la población, son niños/niñas que llegan a hogares bien constituidos, con padres emocionalmente sanos, equilibrados, que le puedan aportar a este niño o niña todo lo que necesite a nivel material como psicológico, que sea un niño/niña deseado, con padres que coincidan en los valores de la educación, que la figura del padre ayude y colabore con la madre cuando esta lo necesite en las primeras atenciones del bebé. El bebé crece en un entorno que le permite ser el mismo o ella misma. ocupando su lugar en la casa, logrando en cada etapa lo que corresponde a esa etapa de la vida, todos estos factores, hacen que el niño/niña crezca en un entorno que le dará seguridad, le permitirá tener confianza en sí mismo, y generará buenos lazos sociales e interpersonales, pero como he dicho solo el 10% de la población nace en un entorno como este. A este niño/niña sus padres lo quieren porque es, porque existe, por su ser y esto forja una autoestima positiva.

La mayoría de la población, digamos que el 80%, nace en lo que a todos nos toca vivir prácticamente, por lo general, nacemos en familias que ya vienen con algún tipo de carencia, y esto de base hace que la crianza no sea la óptima. Estas carencias pueden ser económicas, sociales, psicológicas o bien una combinación de cualquiera de ellas. El niño o la niña debe encajar dentro de esas limitaciones, y encajar en esas limitaciones significa adaptaciones prematuras y rígidas, que rompen con la espontaneidad del niño/niña en cuestión, y de alguna manera su esencia, su forma espontánea de ser, de sentir, queda penalizada, coartada, por el entorno, y pasa actuar tal cual los demás esperan de él/ella y no como él o ella realmente son.

Su forma de ser, será descalificada, desvalorizada, mientras que la manera de adaptarse siempre será la premiada, es por ello que crecemos creyendo que lo que el otro me dice que está bien, es lo correcto,  mientras que lo que yo creo, pienso o siento está mal, no vale nada o son tonterías.Porque desde niños hemos estado a la merced de compensar carencias ajenas dejando de ser uno mismo, obligados a renunciar a muchas de nuestras propias necesidades, aceptando las condiciones de supervivencia de la familia en la que nacemos, esto forja al sentimiento, creencia y percepción de una autoestima baja.

Seguramente si estás leyendo esta entrada es porque te sientes identificado/identificada con el 80% de la población, por ello, te daré 5 maneras de combatir tu baja autoestima a través de las caricias que das y recibes:

  1. Da abundantes caricias positivas, por lo menos 2 veces al día, una sonrisa, da las gracias mirando a los ojos, habla despacio y pausado, dile alguna palabra de aliento alguien que quieras: “todo saldrá bien”, “tú puedes” o simplemente, “te quiero” y a alguien del trabajo que no sea de tu agrado, como ejemplo: “qué bonita tu blusa” y si es de tu agrado también puedes elogiarla, por ejemplo: “me gusta tu peinado”.
  2. Acepta las caricias positivas que merezcas, no hace falta ser perfecto, es suficiente con hacer las cosas bien y ser humano. Cuando alguien te diga algo bonito o valore tu trabajo o simplemente te corrija desde la educación y el respeto, di: “Gracias”, con una sonrisa. Acéptalo si no se cansaran de ser rechazados.
  3. Pide las caricias que necesites, solo nosotros sabemos que es lo que necesitamos y tenemos derecho a pedirlo a las personas que nos importa. De pequeños muchos niños aprenden a recibir caricias de forma indirecta y distorsionada con dolores de cabeza, dejando de comer, molestando o encerrándose en su mutismo. Ahora lo puedes cambiar. Sé directo, pide lo que necesites de forma clara y sin vergüenza.
  4. Date las caricias positivas que merezcas, tienes derecho a quererte, conviene abandonar el perfeccionismo, errar es humano, perdonar es divino dice el refrán, date el permiso de ser humano; regálate algún “mimo” a la semana (pasear, escuchar música, hablar con alguna amiga/amigo entrañable, comprarte algo que te guste).
  5. Rechaza caricias inadecuadas, devuelve caricias adecuadas. Cuando alguien nos agrede o insulta, y respondemos de la misma manera y al mismo nivel es una manera de aceptar esa agresividad, no tenemos por qué, si esa relación de maltrato continua siempre está la opción de cortarla. Una técnica para vencer la descalificación es hablar en segunda persona. Por ejemplo:

– Alguien dice: “Estas descuidando a tu familia con esos cursos”;

– Tú respondes (en 2º persona): “¿Te sentirías culpable de hacer un curso así?”.

Piensa que todo esto es un aprendizaje, y que de la misma manera que has aprendido a recibir caricias negativas, y a creer que no vales mucho, a verte con la autoestima por los suelos, puedes empezar a practicar y poner en marcha estos ejercicios que te ayudaran a fortalecer tu seguridad y confianza en ti mismo.

¿Te animas a Aumentar tu Autoestima? ¿Y a sentirte valorada, respetada y productiva en el trabajo?

Deja de pedir clemencia, y comienza a ser tu propia guía hacia tu realización profesional. ¡Te lo mereces!

¡Un placer impulsar tu cambio profesional!

Laura.

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